¿Como fue?
El barro y los empujones marcaron el pulso de la tarde. Los croatas, habituados a la paciencia del ajedrez, parecieron colegiales de un liceo aristocrático atrapados en una riña de esquina. Panamá mordió los tobillos y saturó los carriles laterales como si persiguiera el último tren del día. Sin embargo, los centroamericanos registraron un volumen ofensivo casi nulo en las planillas iniciales. Mucha transpiración, cero puntería.
Zlatko Dalić no toleró el desconcierto. En el entretiempo, ajustó las piezas: metió a Ante Budimir y retrasó a Ivan Perišić. La estructura absorbió el golpe. A los 54 minutos, Josip Stanišić pasó al ataque, lanzó un centro bajo y Budimir empujó la ventaja en el segundo palo. Una sola secuencia ordenada liquidó el trámite.
El resto fue pura administración de la escasez. Los panameños intentaron rebelarse en el minuto 67 con una ráfaga de rebotes y cabezazos. Ahí apareció Dominik Livaković. El arquero conjuró tres remates a quemarropa y le bajó la persiana a la ilusión. Croacia durmió los tiempos. El oficio le ganó a la desesperación.
Zlatko Dalić no toleró el desconcierto. En el entretiempo, ajustó las piezas: metió a Ante Budimir y retrasó a Ivan Perišić. La estructura absorbió el golpe. A los 54 minutos, Josip Stanišić pasó al ataque, lanzó un centro bajo y Budimir empujó la ventaja en el segundo palo. Una sola secuencia ordenada liquidó el trámite.
El resto fue pura administración de la escasez. Los panameños intentaron rebelarse en el minuto 67 con una ráfaga de rebotes y cabezazos. Ahí apareció Dominik Livaković. El arquero conjuró tres remates a quemarropa y le bajó la persiana a la ilusión. Croacia durmió los tiempos. El oficio le ganó a la desesperación.