¿Como fue?
El aire en Foxborough pesaba como un expediente de juzgado frenado en un escritorio. Los ingleses monopolizaron el territorio con un setenta y nueve por ciento de tenencia. Sin embargo, en los primeros cuarenta y cinco minutos no registraron ni un solo tiro entre los tres palos.
Ghana se agrupó muy cerca de su arquero Asare. Thomas Partey raspaba y filtraba en el medio como un colador de cocina, ganando siete de sus nueve duelos. Los africanos cerraron los carriles centrales por completo.
La circulación europea goteaba hacia los costados como una canilla vieja. Faltaba inventiva para romper el cerco. Los laterales ingleses no lograban desbordar y los centros caían mansamente contra cinco defensores bien plantados.
A los setenta y ocho minutos casi ocurre el impacto inesperado. Un pique aislado encontró a Prince Adu cayendo en el área ante Konsa. El árbitro ignoró el reclamo, dejando a los africanos con las manos vacías.
Ese susto despertó la urgencia británica de golpe. Saka ingresó para acelerar los tiempos. O'Reilly conectó un cabezazo que se estrelló de lleno en el travesaño a los ochenta y ocho minutos.
El rebote quedó servido para Harry Kane. El goleador histórico disparó por encima del horizontal desde muy cerca. Fue la condena final para un monopolio que tuvo todo el tiempo a favor pero nunca supo qué firmar.
Ghana se agrupó muy cerca de su arquero Asare. Thomas Partey raspaba y filtraba en el medio como un colador de cocina, ganando siete de sus nueve duelos. Los africanos cerraron los carriles centrales por completo.
La circulación europea goteaba hacia los costados como una canilla vieja. Faltaba inventiva para romper el cerco. Los laterales ingleses no lograban desbordar y los centros caían mansamente contra cinco defensores bien plantados.
A los setenta y ocho minutos casi ocurre el impacto inesperado. Un pique aislado encontró a Prince Adu cayendo en el área ante Konsa. El árbitro ignoró el reclamo, dejando a los africanos con las manos vacías.
Ese susto despertó la urgencia británica de golpe. Saka ingresó para acelerar los tiempos. O'Reilly conectó un cabezazo que se estrelló de lleno en el travesaño a los ochenta y ocho minutos.
El rebote quedó servido para Harry Kane. El goleador histórico disparó por encima del horizontal desde muy cerca. Fue la condena final para un monopolio que tuvo todo el tiempo a favor pero nunca supo qué firmar.