¿Como fue?
El trámite en Seattle tuvo la textura de un mendrugo viejo. Seco, áspero y difícil de tragar. Faltaron lujos y sobró roce. Los balcánicos sacaron ventaja rápido, facturando tres tantos con un índice de peligro de apenas 0.64. Es como acertar el premio mayor en la agencia del barrio jugando a ciegas.
La posesión asiática funcionó como un acta de consorcio: quejas formales en los pasillos, nula resolución. Tocaron sin lastimar. Del otro lado, la receta cortó por lo sano. Un slalom sorpresivo de Alajbegović y un centro cruzado de Kolašinac, que rebotó en el arquero Abunada, liquidaron la primera mitad.
Para buscar el empate, el banco qatarí amontonó delanteros. Vaciaron el mediocampo. Esa ingenuidad dejó hectáreas libres. El técnico bosnio leyó el hueco, retiró a un desgastado Džeko y armó un bloque granítico para blindar el medio.
A diez del final, un rebote sucio a la salida de un córner le cayó a Mahmić para sellar el pleito. Fue el triunfo del overol sobre la teoría. Qatar vuelve a casa con sus primeros goles de consuelo, mientras los ganadores siguen masticando su pan duro con una sonrisa.
La posesión asiática funcionó como un acta de consorcio: quejas formales en los pasillos, nula resolución. Tocaron sin lastimar. Del otro lado, la receta cortó por lo sano. Un slalom sorpresivo de Alajbegović y un centro cruzado de Kolašinac, que rebotó en el arquero Abunada, liquidaron la primera mitad.
Para buscar el empate, el banco qatarí amontonó delanteros. Vaciaron el mediocampo. Esa ingenuidad dejó hectáreas libres. El técnico bosnio leyó el hueco, retiró a un desgastado Džeko y armó un bloque granítico para blindar el medio.
A diez del final, un rebote sucio a la salida de un córner le cayó a Mahmić para sellar el pleito. Fue el triunfo del overol sobre la teoría. Qatar vuelve a casa con sus primeros goles de consuelo, mientras los ganadores siguen masticando su pan duro con una sonrisa.