Cómo será...
Si el libreto se cumple, la balanza cederá ante el peso de los detalles ensayados. Un córner peinado en el primer poste, una cortina imperceptible y el cabezazo a traición en el segundo palo. Esa es la factura que Estados Unidos planea cobrar temprano.
Bosnia no bajará las persianas. Amparados en su obstinación histórica, apostarán a los envíos cruzados buscando la frente de su veterano faro ofensivo. Pero el reloj es un tirano. Cuando la urgencia los empuje a adelantar las líneas en el ocaso del encuentro, dejarán la pradera libre.
Ahí emergerá el vértigo. Un robo providencial en el círculo central activará a los velocistas locales. Tres toques rasantes, un desborde fulminante y el pleito liquidado de contragolpe. Al final, el cálculo corporativo norteamericano terminará doblegando la nobleza del bronce bosnio.