Cómo será...
Túnez tolerará la asfixia amparado en su estoicismo gremial. Skhiri oficiará de faro en la penumbra, orquestando el repliegue y aguardando que la zozobra europea decante en un pase errático. El plan magrebí es estirar la agonía hasta la hora señalada para dinamitar el letargo. Una apuesta a cara o cruz.
La fractura del guion despuntaría si el esquema naranja padece vértigo prematuro. Si Verbruggen claudica ante la tentación del pase filtrado, Achouri merodeará al acecho para facturar el desajuste.
El desenlace olfatearía el dramatismo puro. Hannibal irrumpiría para despabilar la modorra, resquebrajando la coraza propia en pos del milagro. El epílogo promete un asedio rústico, llovido de centros y coraje barrial. Holanda deberá certificar su jerarquía posicional para no zozobrar en el fango de los descuentos.