Cómo será...
Todo el misterio del partido descansa en el humor de Akram Afif. Si el diez qatarí logra zafar del cepo táctico, sus recortes hacia el medio y su pegada pueden romper cualquier caja fuerte. Enfrente, Granit Xhaka no se altera; el director de orquesta suizo simplemente ajustará las marcas y ordenará retroceder un par de metros para absorber el impacto.
El quiebre emocional llegará en el último cuarto de hora. Si Qatar se ve en desventaja, es probable que abandone su compostura protocolar para tirar el equipo arriba con una desesperación callejera. Si la línea suiza comete el pecado de meterse muy atrás, el partido puede estallar en mil pedazos.
Es un duelo de desgaste psicológico. Sintonizá el partido para descubrir si la chispa de un talento alcanza para incendiar un sistema diseñado a prueba de fuego.