Cómo será...
La partitura podría desafinar si el rigor físico traiciona a los sudamericanos. Si el atacante Julio Enciso agota su combustible prematuramente, la principal válvula de escape guaraní quedará clausurada. Esto permitiría a los zagueros galos instalarse definitivamente en el círculo central.
En ese escenario, el desequilibrio individual francés debería dictar sentencia. Ousmane Dembélé, aislando a su marcador sobre el vértice derecho del área, buscará ese remate combado que patentó, mientras Michael Olise filtra pases indetectables entre la maleza defensiva.
Pese a la asimetría de planteles, no habrá rendición. Paraguay morderá hasta el epílogo, poblando el área con centros frontales. Francia, aferrada a su frialdad institucional, gestionará la ventaja anestesiando el juego en los rincones, clausurando la noche con una sobriedad inquebrantable.