Cómo será...
Habrá que observar la caligrafía de Brahim Díaz flotando a espaldas del mediocampo local. Sus recepciones perfiladas no son destellos aislados; funcionarán como ganzúas diseñadas para desarmar la efervescencia norteamericana y habilitar las diagonales furtivas de Saibari. En la otra vereda, la irrupción dosificada de Alphonso Davies por la cornisa izquierda intentará fracturar esa compostura africana.
El quiebre emocional irrumpiría en el último cuarto de hora. Si Canadá logra empatar a empellones, su naturaleza solidaria podría mutar en una anarquía apresurada. Es allí donde el oficio visitante dictará sentencia.
Aunque los pronósticos amparen la cautela marroquí, el coraje invernal canadiense garantiza que venderán cara su claudicación. Caerán, si caen, arrojando cascotes hasta el silbatazo final, transformando el verde césped en un consorcio amotinado.