Cómo será...
La fractura del letargo asomará por la banda derecha lusa. Allí, Diogo Dalot y Bruno Fernandes tejerán sociedades clandestinas a la espalda de un Ivan Perišić obligado a un retroceso antinatural. Si el lateral balcánico cede ante la fatiga térmica, el desdoble portugués será la ganzúa del partido.
Sin embargo, el orgullo dálmata jamás claudica temprano. Cuando el reloj apriete, el muro de Zlatko Dalić mutará en un asedio aéreo. Lloverán envíos cruzados buscando la frente de Gvardiol o el anticipo de Matanović.
El quiebre emocional no provendrá de un colapso táctico, sino de la saturación. Si Diogo Costa, bajo los tres palos, exhibe manos de amianto para clausurar los rebotes, la rebeldía croata se ahogará en la orilla. Será un triunfo del cálculo sobre la épica, un experimento de resistencia donde el talento clínico terminará facturando la única distracción permitida.