¿Como fue?
El aire en Santa Clara pesaba como plomo durante el complemento. Las estructuras defensivas aguantaron todo lo que la anatomía humana permite antes de crujir. Los de rojo corrieron, rasparon y taparon fisuras con un desgaste verdaderamente conmovedor.
La estadística posterior expone la realidad: trece remates contra dos en la segunda mitad. Argelia entendió que el cerrojo no se forzaba por el piso. En el vestuario, Petković metió a Benbouali para sumar kilos en el área rival.
El asedio se volvió exclusivamente aéreo. Los jordanos habían lastimado temprano, a los 36 minutos, cuando Tamari aceleró por derecha y Al-Rashdan definió de primera. Un espejismo transitorio que se desvaneció rápido.
Los visitantes aplicaron una paciencia de potrero viejo. Cocinaron la desesperación ajena a fuego lento, juntando tiros de esquina uno tras otro. Diez a favor contra apenas uno en contra.
A los 69, Mahrez ejecutó cerrado y Benbouali conectó en el primer palo. La pausa de hidratación posterior debió servir para que los defensores ajustaran sus marcas. Ocurrió exactamente lo contrario.
Argelia olió el cansancio y cambió de ejecutante. A los 82, Hadj Moussa lanzó, el rebote quedó vivo y Gouiri sentenció la noche. Genera una tristeza silenciosa ver a un grupo vaciarse físicamente para terminar con las manos vacías.
La estadística posterior expone la realidad: trece remates contra dos en la segunda mitad. Argelia entendió que el cerrojo no se forzaba por el piso. En el vestuario, Petković metió a Benbouali para sumar kilos en el área rival.
El asedio se volvió exclusivamente aéreo. Los jordanos habían lastimado temprano, a los 36 minutos, cuando Tamari aceleró por derecha y Al-Rashdan definió de primera. Un espejismo transitorio que se desvaneció rápido.
Los visitantes aplicaron una paciencia de potrero viejo. Cocinaron la desesperación ajena a fuego lento, juntando tiros de esquina uno tras otro. Diez a favor contra apenas uno en contra.
A los 69, Mahrez ejecutó cerrado y Benbouali conectó en el primer palo. La pausa de hidratación posterior debió servir para que los defensores ajustaran sus marcas. Ocurrió exactamente lo contrario.
Argelia olió el cansancio y cambió de ejecutante. A los 82, Hadj Moussa lanzó, el rebote quedó vivo y Gouiri sentenció la noche. Genera una tristeza silenciosa ver a un grupo vaciarse físicamente para terminar con las manos vacías.