¿Como fue?
Correr, chocar y volver a arrancar. El césped transpiró bajo una humedad agobiante que empastó las piernas desde el inicio. Cincuenta y cuatro por ciento de tenencia para los caribeños, quince remates desviados y cuarenta y cuatro infracciones en total. Escocia y Haití corrieron de un lado al otro como si persiguieran el último colectivo de la noche. Se pegaron con lealtad.
Los británicos plantaron dos líneas de cuatro. A los 28 minutos, John McGinn capturó un centro bajo desde la derecha. Hubo un desvío, acomodó la zurda y facturó. Uno a cero. Después de eso, defender la ventaja se sintió como empujar un auto sin batería a lo largo de la cancha. Haití aceleró por las bandas. Jean-Ricner Bellegarde traccionó el ataque, pero de sus quince intentos, solo dos fueron al arco.
Faltó pausa. Sobró urgencia. El milagro del trámite radica en que los haitianos acapararon la posesión sin poder lastimar por el centro. A los 85 minutos, Frantzdy Pierrot saltó solo en el área menor. Cabeceó afuera. Escocia ajustó a un 4-5-1 para clausurar los costados. Aguantaron los últimos minutos achicando espacios. Fue una oda a la terquedad. Fútbol rústico, transpirado y, a su manera, perfecto.
Los británicos plantaron dos líneas de cuatro. A los 28 minutos, John McGinn capturó un centro bajo desde la derecha. Hubo un desvío, acomodó la zurda y facturó. Uno a cero. Después de eso, defender la ventaja se sintió como empujar un auto sin batería a lo largo de la cancha. Haití aceleró por las bandas. Jean-Ricner Bellegarde traccionó el ataque, pero de sus quince intentos, solo dos fueron al arco.
Faltó pausa. Sobró urgencia. El milagro del trámite radica en que los haitianos acapararon la posesión sin poder lastimar por el centro. A los 85 minutos, Frantzdy Pierrot saltó solo en el área menor. Cabeceó afuera. Escocia ajustó a un 4-5-1 para clausurar los costados. Aguantaron los últimos minutos achicando espacios. Fue una oda a la terquedad. Fútbol rústico, transpirado y, a su manera, perfecto.