Cómo será...
El paladar táctico encontrará su recompensa en el carril interno derecho. Allí, De Bruyne intentará desarmar el cerrojo con su habitual bisturí, forzando a los volantes rivales a un desgaste silencioso. Si la telaraña resiste, la monotonía podría quebrarse con los repentinos desbordes de Doku; el extremo tiene la capacidad de arrancar la marca y aislar a su marcador, ofreciendo el antídoto perfecto contra la densidad defensiva.
Por el lado egipcio, el libreto exige sufrimiento solidario. La incertidumbre radicará en su capacidad de fuego cuando el reloj apremie. Si Courtois tambalea ante algún remate aislado o un centro cruzado, la estantería europea podría crujir, exponiendo su conocida aversión al desorden.
No obstante, si el bloque africano cede a la fatiga en el último cuarto de hora, la maquinaria belga facturará el agotamiento. Será un duelo de desgaste mental, donde el oficio de administrar la ventaja dictará sentencia sobre la desesperación.