¿Como fue?
El esfuerzo físico sudamericano chocó toda la noche contra una defensa asiática que disimulaba la fatiga como un jugador de póker. Ejecutaron veinticuatro remates y cobraron diez tiros de esquina. Los asiáticos absorbieron el impacto en su propia área. Aguantaron sin desarmarse.
Arabia Saudita consiguió su premio en la primera mitad. A los 41 minutos, Abdulelah Al-Amri aprovechó un rebote corto tras un córner trabajado. Inmediatamente después, el bloque retrocedió. Armaron dos líneas de cuatro para cerrar los pasillos centrales. Funcionó a la perfección.
Bielsa metió mano en el entretiempo para cambiar la dinámica. Los ingresos de Canobbio y Sanabria buscaron ensanchar los ataques por los costados. Uruguay dominó el complemento con un 65% de posesión. Los volantes friccionaban en el medio como piezas de metal sin aceite.
El arquero Mohammed Al-Owais explica el resultado final. Registró ocho atajadas fundamentales para mantener la diferencia. Maximiliano Araujo logró quebrar esa resistencia recién a los 80 minutos. Conectó una segunda jugada entrando por el primer palo. El empate parecía el inicio de la remontada.
Los últimos diez minutos mostraron a un grupo sudamericano desesperado por la victoria. Buscaron el arco rival hasta el pitazo de cierre. No hubo caso. El tablero reparte un punto por lado. A veces, la estadística reparte sus premios como un mozo que sirve los platos equivocados.
Arabia Saudita consiguió su premio en la primera mitad. A los 41 minutos, Abdulelah Al-Amri aprovechó un rebote corto tras un córner trabajado. Inmediatamente después, el bloque retrocedió. Armaron dos líneas de cuatro para cerrar los pasillos centrales. Funcionó a la perfección.
Bielsa metió mano en el entretiempo para cambiar la dinámica. Los ingresos de Canobbio y Sanabria buscaron ensanchar los ataques por los costados. Uruguay dominó el complemento con un 65% de posesión. Los volantes friccionaban en el medio como piezas de metal sin aceite.
El arquero Mohammed Al-Owais explica el resultado final. Registró ocho atajadas fundamentales para mantener la diferencia. Maximiliano Araujo logró quebrar esa resistencia recién a los 80 minutos. Conectó una segunda jugada entrando por el primer palo. El empate parecía el inicio de la remontada.
Los últimos diez minutos mostraron a un grupo sudamericano desesperado por la victoria. Buscaron el arco rival hasta el pitazo de cierre. No hubo caso. El tablero reparte un punto por lado. A veces, la estadística reparte sus premios como un mozo que sirve los platos equivocados.