Cómo será...
Edson Álvarez oficiará de aduanero implacable en la mitad de la cancha. El volante central cortará los contragolpes antes de que crucen la línea media, recurriendo a faltas tácticas si es necesario. Enfrente, el arquero Williams ordenará a sus defensores y buscará envíos largos para saltar la presión.
El punto de quiebre asoma pasada la media hora, cuando el ahogo de la altura empiece a pesar. Si México destraba el cerrojo mediante la pelota parada, el guion visitante cambiará por completo. Los sudafricanos tendrán que adelantar sus líneas y dejarán de defender tan cerca de su arquero.
Ahí, en el último tramo, el partido puede regalar su cuota de belleza salvaje. Un equipo visitante lanzado al ataque por puro orgullo dejará enormes latifundios vacíos atrás. Un contragolpe rápido de los extremos mexicanos aprovechará esos espacios y podría sellar el resultado final.