¿Como fue?
El asfalto mojado del Azteca a 2.200 metros de altura exigía aire. Respirar quemaba. La lluvia caía pesada y ochenta mil gargantas empujaban hacia el área rival como un viento de frente. Jude Bellingham apagó el ruido de golpe. Facturó dos veces en ciento veinte segundos, ejecutando transiciones rápidas y definiendo con frialdad de sicario.
Julián Quiñones descontó rápido al cazar un rebote sucio a la salida de un tiro libre. La expulsión de Jarell Quansah a los 54 minutos rompió todos los planos de la pizarra. Thomas Tuchel armó una línea de cinco en el fondo, juntó las líneas y ordenó atrincherarse. Harry Kane y Raúl Jiménez intercambiaron penales casi sin respiro. El tablero quedó 3-2 a falta de media hora.
Los dueños de casa metieron tres centrodelanteros y acumularon doce tiros de esquina. Los británicos respondieron rechazando 48 envíos, su número más alto en un Mundial desde 1990. Jordan Pickford descolgaba cruces volando de palo a palo. Once minutos de adición estiraron la asfixia. Sobrevivió el pragmatismo visitante. El empuje local no alcanzó para torcer la historia.
Julián Quiñones descontó rápido al cazar un rebote sucio a la salida de un tiro libre. La expulsión de Jarell Quansah a los 54 minutos rompió todos los planos de la pizarra. Thomas Tuchel armó una línea de cinco en el fondo, juntó las líneas y ordenó atrincherarse. Harry Kane y Raúl Jiménez intercambiaron penales casi sin respiro. El tablero quedó 3-2 a falta de media hora.
Los dueños de casa metieron tres centrodelanteros y acumularon doce tiros de esquina. Los británicos respondieron rechazando 48 envíos, su número más alto en un Mundial desde 1990. Jordan Pickford descolgaba cruces volando de palo a palo. Once minutos de adición estiraron la asfixia. Sobrevivió el pragmatismo visitante. El empuje local no alcanzó para torcer la historia.