Cómo será...
Hay que prestarle atención a McTominay pisando el área. El volante encarna la ética escocesa: corre sin pelota, aparece por el punto ciego y factura en la red. Del otro lado, Nazon será el termómetro anímico. Si "Le Duc" logra girar e inventar una de sus corridas, la tribuna empujará al equipo hacia una rebeldía mística.
El quiebre podría darse si el cerrojo escocés falla. Haití no dudará en embarrar la cancha, subir a los laterales y tirar centros a la olla. El ingreso del juvenil Doak para los británicos promete chispazos de potrero puro para descomprimir por la derecha. Es un duelo que invita a sentarse a ver cómo el orden metodológico intenta domar a un equipo que jamás pide clemencia.