¿Como fue?
El calor de Miami derritió las pizarras hasta dejar un charco de sudor y espacios vacíos. Once tipos de blanco y once de azul corrieron sin las cadenas de la responsabilidad absoluta. Nadie pensó en cuidar la propia trinchera.
Inglaterra golpeó primero y desarmó el retroceso rival como quien patea un portón oxidado. Declan Rice facturó a los tres minutos tras un robo alto. Quince minutos después, Ezri Konsa cabeceó en absoluta soledad un tiro de esquina.
El mediocampo francés fue una zona de libre tránsito. Sin un recuperador nato, Bukayo Saka castigó por duplicado y clavó un 0-4 antes del descanso. Fue la mayor cantidad de tiros al arco del torneo.
Quienes apagaron el televisor se perdieron la resurrección. Deschamps metió cuatro cambios de un plumazo en el vestuario. Michael Olise se paró de diez y Kylian Mbappé empezó a rebanar el centro del área como si cortara manteca caliente.
Francia anotó tres veces en dieciocho minutos. El marcador quedó 3-4 a los 66 minutos de juego. Inglaterra tuvo que retroceder y aguantar el temporal cerca de su arquero.
Un penal sobre el cierre le dio aire a los británicos. Ousmane Dembélé clavó su clásico zurdazo y Jude Bellingham cerró la cuenta en el descuento. Diez gritos totales. Un espectáculo hermoso y ridículo para despedir el campeonato.
Inglaterra golpeó primero y desarmó el retroceso rival como quien patea un portón oxidado. Declan Rice facturó a los tres minutos tras un robo alto. Quince minutos después, Ezri Konsa cabeceó en absoluta soledad un tiro de esquina.
El mediocampo francés fue una zona de libre tránsito. Sin un recuperador nato, Bukayo Saka castigó por duplicado y clavó un 0-4 antes del descanso. Fue la mayor cantidad de tiros al arco del torneo.
Quienes apagaron el televisor se perdieron la resurrección. Deschamps metió cuatro cambios de un plumazo en el vestuario. Michael Olise se paró de diez y Kylian Mbappé empezó a rebanar el centro del área como si cortara manteca caliente.
Francia anotó tres veces en dieciocho minutos. El marcador quedó 3-4 a los 66 minutos de juego. Inglaterra tuvo que retroceder y aguantar el temporal cerca de su arquero.
Un penal sobre el cierre le dio aire a los británicos. Ousmane Dembélé clavó su clásico zurdazo y Jude Bellingham cerró la cuenta en el descuento. Diez gritos totales. Un espectáculo hermoso y ridículo para despedir el campeonato.