¿Como fue?
El césped de Los Ángeles transpiraba frustración. Los ibéricos circulaban de un lado al otro en la medialuna rival, amasando la posesión como si engrasaran una tuerca oxidada que se negaba a ceder.
Los números marcan un monopolio del 68 por ciento de tenencia y 17 remates a favor de los dirigidos por De la Fuente. Del otro lado, los belgas apenas registraron cinco intentos y un solo tiro de esquina en toda la tarde.
Lamine Yamal encaraba a tres defensores a la vez y terminaba enredado. Olmo y sus socios tejían ocho pases consecutivos en la zona caliente cuando la jugada pedía un tiro directo. Faltaba un definidor que cortara el circuito y gatillara.
Los europeos del norte encontraron oxígeno a los 41 minutos. Castagne despachó un centro temprano y De Ketelaere madrugó a Cubarsí en las alturas para empatar. Fue un oasis estadístico en un partido sofocante.
Los belgas resistían amontonados alrededor de Courtois, hasta que el arquero se rompió a los 71 minutos. Senne Lammens ocupó el arco. Cerca del cierre, Cubarsí pateó desde lejos. El novato escupió el remate hacia el centro y Mikel Merino, recién ingresado, empujó el rebote.
Queda un regusto a hierbas secas al ver cómo se baja el telón sobre caras conocidas. De Bruyne y Lukaku caminando hacia el vestuario por última vez. La belleza del toque español sobrevive, pero la nostalgia domina la escena.
Los números marcan un monopolio del 68 por ciento de tenencia y 17 remates a favor de los dirigidos por De la Fuente. Del otro lado, los belgas apenas registraron cinco intentos y un solo tiro de esquina en toda la tarde.
Lamine Yamal encaraba a tres defensores a la vez y terminaba enredado. Olmo y sus socios tejían ocho pases consecutivos en la zona caliente cuando la jugada pedía un tiro directo. Faltaba un definidor que cortara el circuito y gatillara.
Los europeos del norte encontraron oxígeno a los 41 minutos. Castagne despachó un centro temprano y De Ketelaere madrugó a Cubarsí en las alturas para empatar. Fue un oasis estadístico en un partido sofocante.
Los belgas resistían amontonados alrededor de Courtois, hasta que el arquero se rompió a los 71 minutos. Senne Lammens ocupó el arco. Cerca del cierre, Cubarsí pateó desde lejos. El novato escupió el remate hacia el centro y Mikel Merino, recién ingresado, empujó el rebote.
Queda un regusto a hierbas secas al ver cómo se baja el telón sobre caras conocidas. De Bruyne y Lukaku caminando hacia el vestuario por última vez. La belleza del toque español sobrevive, pero la nostalgia domina la escena.