Cómo será...
La réplica de Ghana germinaría en la resistencia gremial. Agrupados en un repliegue solidario, los africanos aguardarían su ventana de oportunidad. Si el letargo británico propicia un mal cálculo en el retroceso, Iñaki Williams trazará esa diagonal indetectable a espaldas de los zagueros. Un chispazo de verticalidad pura que podría quebrar el monopolio posicional.
Sin embargo, la fatiga suele deshilachar las buenas intenciones. Si un empate transitorio enardece el orgullo ghanés, el equipo tenderá a estirar sus líneas persiguiendo una épica desaconsejable. En ese tramo postrero, el arquero Ati-Zigi podría claudicar ante la ráfaga de remates perimetrales. Un rebote corto al corazón del área chica sería la sentencia. Saka, despabilado en la agonía del pleito, facturaría el error para clausurar el expediente. El rigor del método terminaría prevaleciendo sobre el fervor barrial.