Cómo será...
La tensión podría fisurar el libreto si el guardameta Zidane vacila bajo asedio y concede un rebote fatídico. Si eso ocurre, los europeos facturarían temprano capitalizando el desconcierto. El conjunto argelino, herido en su orgullo, activaría entonces su protocolo de resistencia para apaciguar la tormenta.
Bajo la humedad agobiante, el desgaste fisiológico dictará el pulso del complemento. Austria rotará sus piezas para preservar el oxígeno y sostener su bloque inquebrantable. Argelia apostará sus últimos plenos mudando la fisonomía hacia un acorralamiento desesperado con cinco atacantes.
El clímax promete el suspenso de una lotería de barrio, con los argelinos lloviendo envíos sobre el área rival. Danso custodiará el primer palo con estoicismo, mientras Arnautovic podría astillar el poste mediante un contragolpe. El empate final certificaría que el manual de procedimientos resistió, a duras penas, el embate del corazón.