¿Como fue?
El césped del Estadio Azteca cobijó un ejercicio de pura fricción burocrática. Los europeos repetían basculaciones de izquierda a derecha como si empujaran un picaporte trabado. Durante cuarenta y cinco minutos, el marcador quedó congelado. Los arqueros no registraron intervenciones serias y el trámite careció de emociones.
Javier Aguirre leyó el letargo y ajustó las clavijas en el vestuario. Ordenó a sus laterales atacar los espacios en simultáneo. A los 55 minutos, Mateo Chávez rompió por el carril interior y definió rasante. Poco después, Julián Quiñones capitalizó un rebote tras una trepada profunda de Jorge Sánchez.
La inercia visitante cobró su precio. El cuerpo técnico checo mantuvo sentados a Patrik Schick y Tomáš Souček hasta pasada la hora de juego. Sin peso físico en el área, cerraron la noche con un solo remate franco. La estadística final marcó un anémico 0.47 de goles esperados para los europeos.
La clausura tuvo un tinte histórico que redimió el aburrimiento. Guillermo Ochoa ingresó a los 78 minutos para alcanzar el récord de seis Mundiales disputados. En tiempo de descuento, el arquero despachó un envío frontal larguísimo. Álvaro Fidalgo controló la pelota y anotó el tercero, resolviendo el sistema con una simpleza demoledora.
Javier Aguirre leyó el letargo y ajustó las clavijas en el vestuario. Ordenó a sus laterales atacar los espacios en simultáneo. A los 55 minutos, Mateo Chávez rompió por el carril interior y definió rasante. Poco después, Julián Quiñones capitalizó un rebote tras una trepada profunda de Jorge Sánchez.
La inercia visitante cobró su precio. El cuerpo técnico checo mantuvo sentados a Patrik Schick y Tomáš Souček hasta pasada la hora de juego. Sin peso físico en el área, cerraron la noche con un solo remate franco. La estadística final marcó un anémico 0.47 de goles esperados para los europeos.
La clausura tuvo un tinte histórico que redimió el aburrimiento. Guillermo Ochoa ingresó a los 78 minutos para alcanzar el récord de seis Mundiales disputados. En tiempo de descuento, el arquero despachó un envío frontal larguísimo. Álvaro Fidalgo controló la pelota y anotó el tercero, resolviendo el sistema con una simpleza demoledora.