Teniendo en cuenta...
Irlanda aterriza masticando la cicatriz de su propia tragedia reciente ante Armenia. La baja confirmada de su carta brava, Evan Ferguson, los obliga a buscar el gol en el esfuerzo colectivo. Es el choque de dos instintos de supervivencia. El taller estoico de los procedimientos contra el aluvión comunitario del orgullo herido. El ganador jugará la final por el boleto mundialista en cinco días. El que pierda, vuelve a las sombras.