¿Como fue?
La pesadez de la noche asfixiaba desde temprano. Los dirigidos por Scaloni abrieron el marcador a los diez minutos cuando Mac Allister conectó un córner al primer palo. Era un inicio ideal. Pero inmediatamente después, los defensores del título bajaron la persiana y transitaron el césped como si la ventaja fuera un salvoconducto eterno.
Los europeos respondieron ajustando sus posiciones con precisión mecánica. Encontraron el empate a los 67 minutos mediante una pared veloz de Ndoye por la banda izquierda. Cinco minutos después, el VAR transformó una simulación de Embolo en tarjeta roja por un fallo de identidad equivocada. Suiza se replegó con diez hombres. Argentina acorraló a su rival contra el área chica, empujando con la desesperación de quien perdió el manual de instrucciones. Leandro Paredes distribuyó 119 pases sin lograr quebrar la última línea.
El sufrimiento se extendió hasta la agonía física. Scaloni quitó a su volante central para amontonar atacantes en la prórroga. El alivio aterrizó recién a los 112 minutos, cuando Julián Álvarez sacudió la red con un disparo lejano de bajísima probabilidad. Lautaro cerró la cuenta de contragolpe poco después. El triunfo asegura el pasaje, pero expone a un gigante que sobrevive de milagro frente a un oponente que cayó con inmensa dignidad.
Los europeos respondieron ajustando sus posiciones con precisión mecánica. Encontraron el empate a los 67 minutos mediante una pared veloz de Ndoye por la banda izquierda. Cinco minutos después, el VAR transformó una simulación de Embolo en tarjeta roja por un fallo de identidad equivocada. Suiza se replegó con diez hombres. Argentina acorraló a su rival contra el área chica, empujando con la desesperación de quien perdió el manual de instrucciones. Leandro Paredes distribuyó 119 pases sin lograr quebrar la última línea.
El sufrimiento se extendió hasta la agonía física. Scaloni quitó a su volante central para amontonar atacantes en la prórroga. El alivio aterrizó recién a los 112 minutos, cuando Julián Álvarez sacudió la red con un disparo lejano de bajísima probabilidad. Lautaro cerró la cuenta de contragolpe poco después. El triunfo asegura el pasaje, pero expone a un gigante que sobrevive de milagro frente a un oponente que cayó con inmensa dignidad.