Cómo será...
El pico de tensión se vislumbra cuando Núñez lea el punto ciego del zaguero y trace esa carrera venenosa al primer palo. El delantero retrasa su pique medio segundo por instrucción directa. Si la sincronización falla, quedará inhabilitado sistemáticamente. Del otro lado, el termómetro será Mendes, aguardando agazapado en la cornisa del área para facturar cualquier desajuste oriental en el retroceso.
La humedad agobiante será el juez silencioso del trámite. Si el calor nubla el entendimiento charrúa y la comunicación se empantana, el cerrojo defensivo exhibirá fisuras temporales. Ahí radicará la ventana clandestina para el asalto caboverdiano. No obstante, si el pleito exige barro, la jerarquía sudamericana para trabar con los dientes terminará imponiendo condiciones.