Cómo será...
Escocia, fiel a su genética de astillero, no negociará el sacrificio físico. Su plan dependerá del tándem izquierdo entre Robertson y Tierney para forzar faltas cerca del área. Sin embargo, el quiebre emocional puede ocurrir si el arquero Bounou domina los centros frontales sin conceder rebotes traicioneros en el césped sintético.
Si el libreto se rompe, la rebeldía asomará en las apariciones fantasmas de McTominay pisando el área chica. Un solo anticipo suyo puede desarmar la geometría marroquí. En los minutos finales, si la visita toma ventaja, el estadio empujará a los locales a un asedio aéreo desesperado. Marruecos deberá sostener su armazón de granito frente a un rival que atacará con la urgencia del que se quedó sin boletos de lotería.