Cómo será...
Arabia Saudita mostrará su disciplina de caravana, tejiendo pases hasta soltar repentinamente a sus laterales. La idea es juntar gente por dentro para liberar la banda. Uruguay, en cambio, exhibirá esa garra pragmática de potrero. Las diagonales de Darwin Núñez buscarán sistemáticamente la espalda de Saud Abdulhamid cuando este se proyecte.
El quiebre del libreto ocurrirá cuando el asfalto queme y el cansancio obligue a saltar líneas. Si Federico Valverde decide romper el molde, sus zancadas de área a área pueden liquidar el pleito. Del lado saudí, la rebeldía de Salem Al-Dawsari podría desacomodar a una defensa charrúa que a veces se pasa de revoluciones.
No habrá colapsos anímicos tempranos, pero sí un desgaste psicológico feroz. Los sudamericanos apelarán a su oficio para enfriar los ánimos cuando el local apriete. Al final, el temple de quien sepa sufrir mejor definirá el resultado.