Cómo será...
La fisonomía del duelo exhibirá la paciencia ancestral paraguaya. Ante la adversidad, buscarán ralentizar el pulso, invocando esa pausa ritualística para reagruparse. Sin embargo, el libreto podría resquebrajarse si la electricidad de Irankunda dinamita el flanco izquierdo; su capacidad para desquiciar marcas obligaría a los defensores locales a abandonar su zona de confort.
El desenlace asomará en las alturas. Si el trámite se empantana, el banco oceánico activará a Souttar como ariete improvisado, un recurso tosco pero devastador que saturará la capacidad de respuesta de los centrales sudamericanos.
En los estertores del partido, la compostura táctica claudicará. Paraguay, traicionando su naturaleza conservadora, poblará el área visitante con envíos frontales buscando un milagro. Allí emergerá la figura de Mathew Ryan, cuya autoridad para descolgar balones entre un bosque de cabezas resultará providencial para clausurar las esperanzas locales.