¿Como fue?
Italia salió a jugar con la soga al cuello. El fantasma de mirar un tercer Mundial consecutivo por televisión pesaba en cada pase lateral, convirtiendo el primer tiempo en una tensa sala de espera de hospital. Los norirlandeses armaron un bloque de cinco defensores y cuatro volantes que no dejó resquicios. El equipo visitante terminó el partido con apenas un tiro al arco y cero tarjetas amarillas en noventa minutos. No necesitaron raspar ni cortar el juego con faltas; les alcanzó con ocupar pacientemente los espacios cerca de su área.
El asedio local se tradujo en una catarata de centros. Italia acumuló doce tiros de esquina contra apenas tres de su rival. Federico Dimarco martilló constantemente por la banda izquierda durante toda la primera mitad. Los centrales británicos, sin embargo, rechazaron cada pelota aérea. El cero a cero al descanso era un nudo en el estómago para las tribunas en Bérgamo. La simulación previa anticipaba un gol rápido para calmar los nervios, pero la realidad exigió bastante más barro.
La fractura estructural del partido llegó recién a los 56 minutos. Sandro Tonali capturó un rebote a la salida de un córner y sacó un remate seco que rompió el candado. A partir de ahí, el local cerró filas, escondió la pelota y administró el reloj. A diez del final, el propio Tonali filtró un pase frontal para que Moise Kean definiera cruzado. Dos a cero. Trámite liquidado y la Azzurra sobrevive un día más.
El asedio local se tradujo en una catarata de centros. Italia acumuló doce tiros de esquina contra apenas tres de su rival. Federico Dimarco martilló constantemente por la banda izquierda durante toda la primera mitad. Los centrales británicos, sin embargo, rechazaron cada pelota aérea. El cero a cero al descanso era un nudo en el estómago para las tribunas en Bérgamo. La simulación previa anticipaba un gol rápido para calmar los nervios, pero la realidad exigió bastante más barro.
La fractura estructural del partido llegó recién a los 56 minutos. Sandro Tonali capturó un rebote a la salida de un córner y sacó un remate seco que rompió el candado. A partir de ahí, el local cerró filas, escondió la pelota y administró el reloj. A diez del final, el propio Tonali filtró un pase frontal para que Moise Kean definiera cruzado. Dos a cero. Trámite liquidado y la Azzurra sobrevive un día más.