¿Como fue?
Bolivia armó un piquete permanente alrededor del área grande iraquí. Tuvieron el sesenta y ocho por ciento de la posesión y patearon quince veces al arco. Forzaron dieciséis tiros de esquina contra apenas dos de su rival. Sin embargo, los modelos de simulación previos que auguraban un empate eterno y un alargue cauteloso se equivocaron de deporte. En la cancha, Irak golpeó rápido y abrió el marcador a los diez minutos con un cabezazo frontal de Ali Al-Hamadi.
El empate de Paniagua a los 38 minutos pareció darle la razón a la insistencia verde. Bolivia movía la pelota de un lado a otro, tejiendo una red que nunca terminaba de apretar. Irak, curtido en el arte de la emergencia, no se puso nervioso. Repartieron veinte infracciones lejos de su arco para enfriar el trámite. Faltas cortas. Pausas largas. A los 52 minutos, el técnico iraquí mandó a Marko Lawk Farji a la cancha. Sesenta segundos después, el recién ingresado metió un centro rasante que Aymen Hussein mandó a guardar.
A partir de ahí, el partido se cerró con candado. Sin la falta de oxígeno de la altura para debilitar piernas ajenas, los bolivianos se ahogaron solos, pasándose la pelota por la cornisa del área como quien estira una sobremesa. Irak defendió el punto de penal con la urgencia del que cuida el último bidón de agua. Vuelven a una Copa del Mundo casi cuarenta años después. Sobrevivir en el barro siempre paga mejor que las buenas intenciones.
El empate de Paniagua a los 38 minutos pareció darle la razón a la insistencia verde. Bolivia movía la pelota de un lado a otro, tejiendo una red que nunca terminaba de apretar. Irak, curtido en el arte de la emergencia, no se puso nervioso. Repartieron veinte infracciones lejos de su arco para enfriar el trámite. Faltas cortas. Pausas largas. A los 52 minutos, el técnico iraquí mandó a Marko Lawk Farji a la cancha. Sesenta segundos después, el recién ingresado metió un centro rasante que Aymen Hussein mandó a guardar.
A partir de ahí, el partido se cerró con candado. Sin la falta de oxígeno de la altura para debilitar piernas ajenas, los bolivianos se ahogaron solos, pasándose la pelota por la cornisa del área como quien estira una sobremesa. Irak defendió el punto de penal con la urgencia del que cuida el último bidón de agua. Vuelven a una Copa del Mundo casi cuarenta años después. Sobrevivir en el barro siempre paga mejor que las buenas intenciones.