Cómo será...
Modrić dictará el pulso con su empeine exterior, desactivando la presión mediante giros imperceptibles. Su tarea será anestesiar el trámite. Del otro lado, la rebeldía asomará en las diagonales rasantes de Semenyo. El extremo ghanés intentará fisurar el blindaje croata recortando hacia el centro. Este atrevimiento obligará a los centrales europeos a salir de su zona de confort.
El desenlace penderá de un hilo en los tramos finales. Si los africanos asumen un dibujo temerario impulsados por el reloj, la retaguardia quedará desguarnecida. Allí emergerá la pegada tensa de Livaković, cuyo saque cruzado podría castigar esa audacia. Será un cruce donde la sapiencia del veterano aguardará, agazapada, el error del entusiasta. Ver a un equipo aferrarse al orden mientras el otro invoca al caos siempre justifica el encendido del televisor.