Cómo será...
Del otro lado, Irak opondrá una resistencia cimentada en la memoria del asedio. Su repliegue no será estético, sino un acto de fe colectiva. La atención recaerá en cómo su zaguero central absorbe el castigo físico frente a los atacantes galos, o si su extremo más atrevido logra rasgar la banda derecha con algún amague de potrero silvestre.
El libreto dicta un triunfo europeo decantado por decantación física. Sin embargo, el guion podría astillarse si el arquero francés titubea en algún centro cruzado, habilitando el milagro aéreo del artillero iraquí. En ese instante de zozobra, el orden jerárquico amenazaría con resquebrajarse, obligando a los aristócratas del balón a embarrarse las rodillas para certificar una victoria que todos daban por descontada.