¿Como fue?
La injusticia suprema de los resultados sostiene las fortunas de los apostadores. Los españoles ejecutaron los mismos pases horizontales que días atrás terminaron en la nada absoluta, pero esta vez desarmaron la estructura saudí en apenas veinticuatro minutos.
Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal entraron por el segundo palo como si cruzaran la puerta de un kiosco vacío. Los asiáticos nunca giraron la cabeza a tiempo ante los envíos diagonales. A los 24', la chapa ya exhibía un tres a cero irremediable.
Lo que siguió fue pura burocracia. El banco europeo retiró a sus solistas en el entretiempo para cuidar las piernas. Movieron los hilos por el ancho del terreno como quien acomoda sillas en un salón vacío, apagando cualquier intento de rebelión.
Arabia Saudita terminó sin patear una sola vez dentro del área grande. Apenas un rechazo defectuoso de su propio arquero al inicio del complemento, que rebotó en Hassan Tambakti, decretó el cuarto en contra.
Una tarde sin sobresaltos ni épica. El espectador neutral asistió a un simulacro donde la tensión desapareció antes de que el café de la sobremesa se enfriara.
Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal entraron por el segundo palo como si cruzaran la puerta de un kiosco vacío. Los asiáticos nunca giraron la cabeza a tiempo ante los envíos diagonales. A los 24', la chapa ya exhibía un tres a cero irremediable.
Lo que siguió fue pura burocracia. El banco europeo retiró a sus solistas en el entretiempo para cuidar las piernas. Movieron los hilos por el ancho del terreno como quien acomoda sillas en un salón vacío, apagando cualquier intento de rebelión.
Arabia Saudita terminó sin patear una sola vez dentro del área grande. Apenas un rechazo defectuoso de su propio arquero al inicio del complemento, que rebotó en Hassan Tambakti, decretó el cuarto en contra.
Una tarde sin sobresaltos ni épica. El espectador neutral asistió a un simulacro donde la tensión desapareció antes de que el café de la sobremesa se enfriara.