Cómo será...
Habría que posar la lupa sobre los callejones laterales. Luis Díaz podría desarticular cualquier cerrojo con su freno repentino y ese cambio de perfil que desacomoda caderas. Sin embargo, si los laterales visitantes sincronizan sus retrocesos, el atacante quedaría confinado a escaramuzas periféricas. En la vereda de enfrente, Rafael Leão amenazaría con zancadas largas a espaldas del marcador de punta derecho, exigiendo coberturas extenuantes a los volantes internos.
El desgaste metabólico desmantelaría las estructuras en el tramo final. La zaga local, propensa a desatenciones bajo asedio continuo, podría ceder ante la reiteración de envíos rasantes. Allí emergería el instinto furtivo de Cristiano Ronaldo para capitalizar cualquier desajuste en el segundo palo. Un cierre donde el oficio europeo exprimiría las fisuras de un equipo emocionalmente poroso.