Cómo será...
Sin embargo, la ausencia de Moisés Caicedo es una gotera en el techo que amenaza con inundar la casa. Kessié, el motor africano, olerá la sangre e intentará pisar el área por sorpresa. Si el único volante de contención ecuatoriano pierde la marca, el partido puede romperse con un remate frontal. Costa de Marfil tiene jugadas preparadas de laboratorio para castigar esa costura exacta.
Pero el fútbol sudamericano nunca se rinde sin pelear. Si los africanos sacan ventaja, el final será una lluvia de centros desesperados buscando la cabeza de Enner Valencia. Ecuador tirará el manual por la ventana para ir al frente con puro corazón. Costa de Marfil deberá armar una trinchera de cinco hombres para sobrevivir al temporal. El reloj pesará como plomo en los últimos diez minutos.