Cómo será...
El libreto africano exige un despliegue muscular crudo. Kessié y Fofana patrullarán la medialuna, esperando facturar algún rebote. Si el pulmón del capitán marfileño soporta el ahogo del reloj, su irrupción por sorpresa en el área chica podría dinamitar cualquier candado.
La zozobra sudamericana anida en la fatiga. Si los envíos cruzados saturan la paciencia del bloque ecuatoriano, el dique cederá. Galíndez, el guardián del arco, deberá exiliar las dudas; un rechazo al centro del área es una invitación al cadalso.
La tribuna presenciará un choque de dogmas. La osadía africana, empujada por el murmullo de su feligresía, chocará contra el estoicismo andino. Si los sudamericanos sobreviven al chubasco inicial y embocan una pelota detenida, el pánico escénico local aflorará. Ambos bandos transpirarán la camiseta hasta el silbatazo final, negándose a claudicar.