Cómo será...
Habrá que vigilar la frontera izquierda norteamericana. Si el despliegue de Davies logra centrifugar a su celador, el callejón ciego quedará despejado para las incursiones furtivas de Jonathan David. En la vereda opuesta, la destreza de Xhaka para anestesiar el compás con envíos rasantes dictará si el trámite deriva en un asedio incesante o en un simple expediente burocrático.
El punto de quiebre asoma en la fricción de la segunda pelota. Un rechazo imperfecto del arquero Kobel bien podría desatar el instinto depredador canadiense en la cornisa del área chica. Sin embargo, no se avizora un descalabro psicológico en ningún bando. Hacia el epílogo, los europeos clausurarán su retaguardia con cinco candados, prefiriendo atesorar el dividendo antes que arriesgar el capital en una inmolación heroica.